Publicidad:
Terra
La Coctelera

NOS TRASLADAMOS

NOS TRASLADAMOS A:

http://www.canaltcm.com/escritopor

NOS VEMOS!

Odio a los actores

Nunca he conocido a nadie que fuera tan estúpido como para hacerme la rosca. Pero me hubiera encantado. Después de irme al baño a descojonarme frenéticamente durante unos minutos, le hubiera invitado a un cubata, o a unas gafas graduadas.

Como vengo diciendo, los guionistas somos los grandes ignorados de la industria. Metafórica y literalmente hablando, nadie se acuerda nunca de nuestro cumpleaños. Ni siquiera de nuestro nombre.

Hablemos de Fermín Chalado, nombre ficticio de un actor de creciente éxito. A Fermín me lo han presentado, y no exagero, unas diez veces. Como dicen los tarjetones de San Valentín, cada vez es como si fuera la primera. Para él.

Siempre que me acerco a él, con intención de recordarle los pedos que nos hemos pillado juntos, aquella ocasión en la que terminamos ligando con la chinita que venía a vendernos su última peli pirateada, el tío se me acerca con la mano extendida, diciendo: "Soy Fermín Chalado." Ya lo sé, coño. ¿Qué pasa? ¿Es que te han flasheado con la máquina de "Men In Black"? ¿O es que eres como Dori en "Encontrando a Nemo"? ¿Se te acaba del disco duro después de socializar con los peces gordos? Estás chalado, Fermín.

Luego están los actores "¿Qué tal tú, qué tal yo?". Hace poco acudí a ver cómo un grupo amateur perpetraba una obra de teatro. Una actriz a la que no conocía (y sigo sin conocer, afortunadamente) me preguntó, "¿Qué tal?" Cualquiera sobreentendería que el sujeto elidido es tú, pero no. Se trata de un clásico "¿Qué tal YO?". Los actores son así.

Tampoco consigo olvidarme de Julio Pirado, (nombre ficticio.) Era el protagonista de una serie en la que trabajé. Cuando nos presentaron, me dijo: "¿Tú eres escritopor? Cuánto te he odiado." Me sentí único, tocado por la gloria de los dioses, henchido de vanidad, hasta que minutos después oí como le decía lo mismo a otro guionista de la serie.

Yo también te odio, Julio. A todos vosotros, actorcillos. Pero también os amo. Ése es el problema.

La importancia de llamarse guionista

Cuenta la leyenda que había una actriz tan tonta que se lió con el guionista. Esta frase ilustra nuestro destino de Don y Doña Nadie, ese pasar por la vida anhelando un poco de reconocimiento. Cualquier cosa bastaría. "¿Qué tal estás?" o "He bostezado esta mañana leyendo tu trabajo." Pero la mayoría de las ocasiones la llegada de un guionista a una fiesta o rodaje no produce ningún efecto,

PORQUE NADIE SABE QUÉ CARA TIENE.

Si vosotros soñáis con la fama, ya sabéis que "la fama cuesta". Y siendo guionista, la fama no está en el catálogo de lo que podéis conseguir. Hagamos la prueba.

PLATÓ 1, 2, 3. INT / DÍA
El presentador se lanza a preguntar a una pareja de concursantes con cara de terror.

PRESENTADOR:
Un, dos, tres, responda otra vez. Nombres de guionistas conocidos en el mundo mundial.

CONCURSANTE 1:
Guionista... Lo tengo en la punta de la lengua, pero ahora mismo no caigo.

CONCURSANTE 2:
Eeehhh... Rafael Azcona se llamaba, ¿no?

CONCURSANTE 1:
Ana Obregón, que es guionista, biológa y lo que le echen. ¡Monstrua!

El presentador mira a los concursantes con expectación. La chica y el chico se miran en tensión. Ella encoge los hombros. El silencio se prolonga durante unos segundos y suena la SIRENA. *

Sí, amigos. Los guionistas no se hacen famosos, por lo general. Tampoco se hacen ricos, aunque hay algunos que viven bastante bien. La falta de reconocimiento y el escaso poder o influencia que ostentan los guionistas provoca que muchos se pasen a la dirección en cuanto tienen la oportunidad. Es el caso de Fernando León, Andrew Niccol o Charlie Kaufman.

Es una profesión maravillosa. Pero también es una profesión de pringaos. Como William Holden en "El Crepúsculo de los Dioses."

Y el que no sea un pringao, que tire la primera piedra. Le reto.

*Otro día hablaremos del formato de los guiones. Este es un ejemplo de formato que NO debéis emplear. Conozco guionistas a los que les han largado por menos de eso.

¿Tienes lo que hay que tener?

A lo mejor te crees que por ser capaz de mantener un diálogo más o
menos ingenioso con tus colegas ya puedes ser guionista.

Mentira.

A lo mejor estás convencido de que como tu vida tiene tantas
batallitas y tantas movidillas, podrías escribir un blockbuster
autobiográfico.

Y un huevo.

A lo mejor te crees que como rellenas páginas y páginas como una
especie de robocop literario, vas a ser un guionista genial.

Pues no.

Pero hay tres cositas que te ayudarán si lo que quieres es ser
guionista. (¿Seguro? Todavía estás a tiempo de huir.)

Y no, no son drogas, enchufes con el mundo del faranduleo o una
familia con posibles (aunque estos elementos también ayudan, está claro.)

Talento.

Perseverancia.

Curiosidad.

Talento porque la creatividad lo exige.

Perseverancia porque exige mucho esfuerzo y saber tragar un número razonable de decepciones.

Y Curiosidad porque un guionista, que es un inventor de personas, y de mundos, tiene que saber de lo que habla.

A lo mejor estáis pensando. "Ahora resulta que para ser guionista hay que saber física cuántica, no me j****... pero en contrapartida, ser guionista ofrece algo vedado a la mayoría de los mortales. Trabajar soñando y hacer soñar a miles de personas.

De los alicientes, de las dificultades, de los lugares comunes de la profesión, de todo aquello que la rodea, vamos a charlar aquí, y de lo que nos dé la gana. El gran Billy Wilder escribía las iniciales C.D. antes de iniciar la escritura de un guión. Significa "Cum Deo", o sea, con Dios. También decía que no era religioso, pero que toda ayuda era buena para emprender dicha tarea.

Así que con Dios y sobre todo con vosotros, allá vamos.